El estrés canino es un problema frecuente hoy en día. Sí, como lo lees, los perros también pueden sufrir de estrés y a veces puede que no seamos conscientes de que está presente en sus vidas. Se trata de un tema que hay que tener muy en cuenta y valorar de forma seria ya que puede desembocar en otros problemas más graves. Saber qué es el estrés y sus tipos, reconocer las diferentes causas y los síntomas del mismo puede ayudarnos en la prevención de conductas futuras o en su identificación, si es que tu perro ya presenta síntomas claros, para poder realizar un tratamiento y ayudarle a reducirlo.

¿Qué es el estrés?

James O’heare en su libro Neuropsicologia Canina nos habla del estrés cómo «la respuesta no-específica del cuerpo cuando se ve sometido a cualquier tipo de exigencia. Cualquier exigencia biológica o física genera estrés, no es necesario que la exigencia sea aversiva. Esta respuesta requiere esfuerzo, activación y preparación para un gasto energético. Es la preparación y activación de recursos lo que provoca el estrés. El estrés canino puede generarse desde dentro, cuando un animal piensa en una exigencia, o desde fuera, cuando cualquier parte del entorno somete directamente al animal a una exigencia»

El estrés es algo natural y en cierta forma beneficioso. Se trata de
una respuesta automática y adaptativa del organismo ante cualquier situación que nos provoca una emoción, la cual activa un gran cantidad de procesos químicos, cognitivos, emocionales y motores totalmente necesarios para la vida ya que permite a las especies la supervivencia y adaptación a un ambiente cambiante como es el mundo que nos rodea. Realmente todo lo que nos sucede constantemente es estresante, cualquier cosa interna o externa que ejerza algún tipo de efecto sobre nosotros o nuestro perro y que requiera de atención. Pero dentro de todo lo estresante, algunas cosas estimulan y conducen a experiencias positivas y otras cosas generan un impacto aversivo, siendo la carga negativa demasiado fuerte y generando una serie de problemas emocionales.

Existen dos tipos de estrés:

  • Distrés: podríamos definir el distrés como el estrés desagradable ya que produce un desequilibrio fisiológico y emocional. Este tipo de estrés si se manifiesta de forma continuada puede tener un impacto muy negativo en el perro dando lugar a diferentes transtornos tanto físicos como emocionales y repercutiendo directamente sobre su conducta. Son varios los detonantes del distrés, mas adelante hablaremos de ellos.
  • Eustrés: se trata del estrés «positivo» que produce actividad, energía, vigor y eficacia de ejecución de conductas en ciertas situaciones. Es necesario y resulta beneficioso si se encuentra en unos niveles óptimos en el perro. Este tipo de estrés aparece por ejemplo en una sesion de entrenamiento dónde el perro está aprendiendo nuevos ejercicios, cuando está en un estado máximo de concentración o cuándo consigue resolver una situación conflictiva de forma favorable.

El estrés negativo o distrés puede manifestarse de forma aguda o crónica dependiendo de la intensidad del estímulo y la continuidad de su aparición. Dependerá de esto (y otros factores) las consecuencias correspondientes en la conducta y el tratamiento a seguir.

Algunos de los factores que determinarán si el estrés canino tendrá un impacto positivo o negativo en el animal son: la carga genética del individuo, la eficiencia de los mecanismos de respuesta a agentes estresantes o estresores, el tiempo y frecuencia de exposición al estímulo estresante, la capacidad de gestión emocional del individuo, el nivel y calidad del proceso de socialización del perro, la existencia o no de rutinas diarias establecidas, la sensibilidad psicoemocional del perro, las condiciones físicas en las que se encuentra, la posibilidad de reducción o liberación del estrés a través las herramientas necesarias para ello, etc…

Estrés canino

Causas del estrés en los perros

Podemos destacar:

  • Factores fisiológicos: lesiones, dolor, enfermedad, temperatura (exceso de calor o frío)…
  • Genética: existen individuos con más vulnerabilidad o predisposición a sufrir estrés
  • Descanso insuficiente o de mala calidad
  • Necesidades básicas no cubiertas o desatendidas
  • Exceso de ejercicio o defecto del mismo
  • Sobreestimulación mental o falta de la misma
  • Problemas con el lenguaje verbal y corporal humano/canino: la no comprensión de lo que le pedimos al perro o lo que él nos quiere manifestar puede producir situaciones estresantes para el animal.
  • Aprendizaje disfuncional: educación basada en el castigo y la confrontación
  • Cambio de rutina, domicilio o zona de exploración habitual
  • Cambios en la manada: pérdida de un miembro de la familia o llegada de un nuevo miembro. Ya sea de su misma especie u otra.
  • Estímulos auditivos fuertes: ruido de obras, tráfico, etc…
  • Contacto social escaso o inexistente: los perros son seres sociales, pertenecen al grupo de animales gregarios. El contacto e interacción social es una necesidad que debe ser cubierta.
  • Falta de rutinas estables o desorden en las mismas.
  • Ansiedad: aprensión inespecífica ante la posibilidad de que se presente un estímulo aversivo
  • Falta de socialización o mal desarrollo de la misma y como consecuencia problemas de miedo, reactividad o agresividad.
  • Mala gestión de la soledad: no es natural para un perro estar solo pero debemos enseñarles a que no pasa nada si esto ocurre (siempre dentro de unos límites, no es recomendable dejar a un perro más de 4 o 5 horas solo). Los perros que desarrollan o padecen angustia por separación viven con un estrés continuo.
  • Autoestima baja o falta de autoconfianza del perro: esto puede llevarle a experimentar situaciones estresantes al no poder gestionarlas correctamente.
  • Separación temprana o tardía de la madre y hermanos de camada.
  • Maltrato físico u emocional, ya sea mediante golpes, toques o el seguimiento de métodos de imposición como el alpha roll, ignorar o negar sus emociones, castigos desproporcionados y continuos, etc…
  • Estrés del guía humano: sí, tu estado de estrés repercute directamente en tu perro ya que te llevará a estar mas irascible, tener un estado de tensión durante los paseos, pasar menos tiempo con él, tener conductas ansiosas o nerviosas y transmitirlas por vía del contagio emocional, etc…
  • Etc

Signos de identificación de estrés canino

Estos son algunos de los signos más frecuentes del estrés:

  • Rascado continuo
  • Pupilas dilatadas
  • Jadeo excesivo
  • Exceso de salivación
  • Rigidez corporal
  • Bostezos continuos
  • Frotar el hocico excesivamente
  • Vómitos
  • Rascado continuo
  • Micción y defecación más frecuente de la habitual
  • Heces sueltas
  • Caspa sin problema aparente
  • Ojos entrecerrados
  • Cabeza baja
  • Mal olor corporal sin haberse ensuciado
  • Lloriqueos o gemidos de angustia
  • Ladridos agudos
  • Cambios drásticos de comportamiento
  • Agresividad, reactividad o miedo
  • Ansiedad
  • Conductas de huída o escape
  • Pérdida de pelo excesiva sin ser época de muda
  • Exceso de señales de incomodidad
  • Actitud de hipervigilancia
  • Hiperactividad o inquietud
  • Letargo
  • Almohadillas sudorosas
  • Estornudos excesivos
  • Déficit de atención
  • Temblores
  • Conductas destructivas
  • Pérdida de apetito
  • Sequedad nasal o bucal
  • Ritmo cardíaco elevado
  • Transtornos compulsivos/ estereotipias (caminar en circulos, ladrido compulsivo, perseguirse la cola, aullidos persistentes, autolesiones, automutilación, perseguir reflejos, luces y sombras, lamido excesivo, mirar fijamente sombras u objetos, morder o lamer objetos de forma excesiva, agresividad dirigida a objetos, atacar o evitar objetos inexistentes, agresividad impredecible a personas, parálisis o bloqueo corporal, beber o comer en exceso…)

La presencia de uno solo de estos signos no es sinónimo de estrés. Es el conjunto de signos, la historia clínica y la evaluación correcta del entorno, lo que nos permitirá saber si nuestro perro padece estrés. En un post próximo hablaremos de las diferentes terapias y procesos de reducción del estrés canino.

Como guías caninos tenemos la responsabilidad de proveer una vida de calidad dónde el estrés de nuestro perro solo se presente de forma ocasional e intentar que sea de manera positiva. Si crees que tu perro puede estar sufriendo de estrés contacta con un educador profesional de metodología amable para que pueda asesorarte correctamente.


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