El comportamiento reactivo o agresivo es como la punta de un iceberg. Es lo que vemos: los ladridos, los gruñidos, los ataques, etc… Todo esto está por encima de la superficie y es lo que a menudo queremos parar. Lo que no vemos y lo que está provocando este comportamiento es el resto del iceberg sumergido: el miedo, la ansiedad, el estrés, la frustración. Así que si queremos que el comportamiento cambie, tenemos que mirar el origen, la causa o raíz, no sólo los síntomas.

Cuando modificamos cómo un perro se siente en una situación determinada, ayudamos a cambiar su ambiente y la forma de actuación de su alrededor. Podemos hacerlo a través de la aplicación de técnicas modernas de modificación conductual con refuerzo positivo basadas en la ciencia, incluyendo la desensibilización, el contracondicionamiento y el refuerzo de comportamientos alternativos entre otros.

Lo que no hacemos para transformar cómo un perro se siente en una situación determinada es usar castigos y herramientas aversivas como los collares de púas o impulsos. No importa cómo estas herramientas se comercializan, empaquetan y se venden a nosotros, y no importa cómo podemos usarlas «correctamente», trabajan por medio del dolor y la evitación por miedo. Estas técnicas «funcionan» deteniendo los comportamientos que vemos: los ladridos, gruñidos, ataques, etc… Estas técnicas «funcionan» reprimiendo temporalmente estos comportamientos. Estas técnicas «funcionan» abordando los síntomas no la causa. Estas técnicas «funcionan» tratando solo la punta del iceberg. Pero incluso si toda la punta del iceberg se elimina, el bloque de hielo sumergido permanece.

Además son innumerables los riesgos asociados con el uso de herramientas basadas en el dolor, incluyendo el aumento del miedo, la ansiedad, el estrés, la evitación, la agresión y la indefensión aprendida.

Estamos en el año 2019, amigos. Seamos reales. No confundas la eliminación de un comportamiento con una modificación conductual. Si tu perro necesita ayuda, contrata a un profesional cualificado que entienda la ciencia del comportamiento y que tenga los estudios necesarios, la habilidades y la experiencia para crear un cambio de comportamiento real, duradero y respetuoso.»

Ilustración y texto: Dogminded

Categorías: Etología